Cibergenero Periodistico De Participacion Cuidadana
Por otra parte, el comentario de lector es un género
dialógico -en el sentido de que los roles de emisor y de receptor resultan en
su interior perfectamente intercambiables y de que remite a discursos previos-,
producido en el ámbito de los nuevos medios. Su naturaleza es eminentemente
interactiva y polifónica, puesto que constituye un género construido a medio
camino entre lo social.
Los comentarios esgrimidos en los ciber medios favorecen una
proximidad comunicativa similar a la de la conversación prototípica cara a cara,
como sugiere (Pano Alaman 2014), a diferencia de la conversación informal, persigue una
finalidad que trasciende la mera relación social, ya que su meta es la
manifestación explícita de los contenidos y opiniones que se intercambian.
La organización informativa que asume refleja esta fisonomía
conversacional, pues estructura el mensaje en función de las interacciones
previas, pero toma distancia del texto fuente, incluso tipográficamente, al
aparecer con grafía diferenciada y de cuerpo menor por este motivo podría
llevarnos a concebir el género como una glosa de la pieza periodística a la que
acompaña.
El comentario es la respuesta a una noticia, ya que obra como
la exteriorización que efectúa el cibernauta de una actitud y un
posicionamiento crítico sobre la narración de un acontecimiento realizada por
un medio de prensa. En este sentido, el texto periodístico es el estímulo y el
comentario, su réplica.
Las formas de divisar los comentarios -que son idénticas a
las que se explotan en los foros- pueden ser de dos tipos: "llana"
-todas las respuestas se ordenan con criterio cronológico inverso- o
"anidada" -cada comentario se vincula al mensaje original o a alguna
de las contestaciones subsiguientes, conformando una especie de árbol
genealógico del debate.
El comentario digital construye los significados y la
relación entre los interlocutores de un modo dinámico. Las voces de la sociedad
y la palabra individual del sujeto que enuncia se entretejen conjuntamente en
un entramado rico en matices desde el que pueden oírse al unísono al locutor, a
la fuente, a los distintos destinatarios y al a locutor.
En las plataformas digitales pueden hallarse tres tipos de
moderación, la primera opción, denominada "automática", supone el
empleo de las TIC para el control de la información generada por los usuarios.
Su eficacia es limitada, pues los recursos técnicos no son infalibles al
momento de detectar trasgresiones al reglamento.
La segunda alternativa, conocida como "manual", es
la desarrollada por periodistas del medio o por sujetos contratados para tal
fin, quienes regulan los espacios de discusión y efectúan la gestión de los
mecanismos de control, antes "pre-moderación" o después
"post-moderación» de ser publicado el comentario.
La pre-moderación implica que el usuario puede visualizar su
intervención siempre y cuando su contribución haya sorteado, previamente, el
tamiz de supervisión, caso contrario, es censurada. Este mecanismo de revisión
es catalogado por los ciber medios como efectivo y seguro, pero la dificultad de
su implementación en los sitios de noticia con un tráfico elevado de
participación radica en que su contracara es atentar contra la inmediatez,
valor ampliamente apreciado por los miembros de una comunidad virtual de este
tipo. La post-moderación consiste en publicar el comentario de forma
automática, inmediatamente después de haber sido formalizado por el lector
registrado.
Algunos periódicos digitales cuentan con la «colaboración del
usuario» en las tareas de moderación, desarrolladas a través de dispositivos
que le otorgan poder de control, tales como juzgar positiva o negativamente un
comentario, de modo similar al funcionamiento de la opción "me gusta"
de la red social Facebook.
Los reglamentos de los espacios de participación que regulan
la llamada conversación 2.0, asumen criterios básicos de moderación, inclinados
a garantizar el cumplimiento de principios y valores democráticos. En ellos
consta expresamente la prohibición a emplear en los intercambios contenidos
racistas, xenófobos, discriminatorios, pornográficos, de exaltación a la
violencia o que atenten contra los derechos humanos, entre otras. En
consecuencia, los patrones constantes del lenguaje del comentario digital son,
precisamente, la emotividad, la subjetivación y la inestabilidad, que sobre una
estructura firme consienten la innovación y el cambio continuo.
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